Bruselas, 24 jul (EFE).- El primer ministro belga, Yves Leterme, ha pedido hoy el fin de la huelga de hambre con el que un grupo de inmigrantes indocumentados, entre ellos dos latinoamericanos, piden regularizar su situación, ya que el Gobierno, dijo, tiene previsto tratar pronto el problema que les afecta.
Once inmigrantes comenzaron hace 18 días una huelga de hambre en la Casa de América Latina para obtener papeles para 210 personas que viven en la clandestinidad.
Leterme ha declarado hoy, tras un encuentro con una delegación de organizaciones que apoyan a personas indocumentadas, que "la huelga de hambre es una forma de chantaje que va en contra de la democracia", según la agencia Belga.
Por otra parte, el primer ministro ha añadido que entiende la desesperación de estas personas y que "la sociedad tiene que asumir su responsabilidad".
Una de los huelguistas, la congolesa Nicole, ha explicado a Efe que la situación de los indocumentados es "traumatizante y desesperante", ya que cada día están a la espera de papeles para poder comenzar su vida.
Recordó que ya estuvieron en huelga de hambre a principios de mayo en la Iglesia del beaterio de Bruselas, pero la abandonaron cuando la ministra de Inmigración, Annemie Turtelboom, "nos prometió -ha dicho- que una semana después el Gobierno aprobaría una circular sobre regularización".
La circular de Turtelboom sobre los ilegales con "anclaje local duradero" propone un sistema por el que
Tener trabajo valdrá cuarenta puntos; formación, diez, y el conocimiento de uno de los idiomas oficiales, veinte.
Más de mes y medio después de la promesa de la ministra, el Gobierno no ha aprobado la circular, por lo que han vuelto a recurrir a la huelga de hambre.
Leterme ha indicado que el Gobierno tratará de reformar globalmente la política de la migración y del asilo, pero que la aplicación llevará tiempo.
La huelga de hambre en la Casa de América Latina tiene el apoyo de la Coordinación Nacional de Sin Papeles (CNSP) y los inmigrantes que ayunan forman parte de las diferentes subdivisiones de la organización: dos de la latinoamericana (un brasileño y un ecuatoriano), dos de la africana, dos de la argelina, dos de la nepalesa y tres de la iraní.
Los tres iraníes, una mujer y dos hombres, abandonaron el edificio y se subieron a una grúa frente a la Oficina de Extranjeros, donde permanecen actualmente, "porque han perdido la esperanza y están al límite de sus fuerzas", según ha explicado Nicole. EFE



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