Para mitos y estereotipos, no hay que ir muy lejos. Basta retomar el tema del SIDA para darse cuenta que existe una información completamente distorsionada.
Por ejemplo, se sigue creyendo que los homosexuales son los principales portadores, cuando en realidad ahora son los hombres heterosexuales, los que llevan la batura en cuanto al número de contagios.
Asimismo se cree que el virus del VIH o el Sida se puede contagiar, incluso con un simple apreton de manos o incluso a través de la saliva.
La lista se puede alargar tanto como la imaginación popular quiera. Por eso la conferencia internacional que se va a llevar a cabo en la Ciudad de México a partir del 3 de agosto, será una magnifica oportunidad para retomar el tema y darle un poco de seriedad.
Y es que desde su aparición como problema de salud pública, el VIH y el SIDA, son sin duda uno de los temas que más polémica y distorsiones ha sufrido.
Bueno, se ha llegado a tanto, que según los adeptos a las teorías de la conspiración, el virus fue creado con quien sabe qué fines perversos.
Yo realmente no creo ni aliento esas teorías conspiradoras, aunque no dejo de reconocer que los grupos más afectados, son, por lo general, objeto de discriminación, marginación y violencia, como son los homosexuales, los adictos a drogas intravenosas, los negros y los latinos.
Es como si por arte de magia hubiera aparecido una enfermedad que, según los más radicales religiosos, destruye a los
Todo eso son patrañas, evidentemente. Pero entonces, si no es castigo de Dios, porque afecta con más fuerza a estos sectores. No es dificil entender que la propagación del virus se ha acelerado precisamente entre los sectores más pobres de la sociedad y donde existen menos recursos, ya sea de información o de medicamentos.
Por eso, también, no es casual que casi el 80 por ciento de los casos de la epidemia se encuentren en países de Africa, donde el acceso a los servicios de salud es práctiamente inexistente y donde la posibilidad de otorgar medicamentos a los enfermos es muy remota.
Hace unos días me comentaba una investigadora que está en busca de una vacuna contra esa enfermedad que el virus es tan perfecto, que sería imposible que lo hubiera creado el ser humano.
La conferencia internacional sobre el Sida será, una vez más, una excelente oportunidad para ver el grado en que se encuentra la epidemia y tratar de derrumbar los mitos que se han tejido en torno a esta enfermedad.
Nada ha incentivado más la propagación de la enfermedad que la falsa moralidad. Es urgente que los grupos religiosos saquen sus manos del asunto y permitan que los jóvenes (y los adultos también) tengan una mejor educación sexual. El mejor ejemplo de esto es México, donde la poderosa iglesia católica se ha opuesto con fuerza a la distribución de preservativos y al reparto de agujas para los drogadictos. El resultado: ese país ocupa ya el segundo país con más infectados en América Latina, con más de 20,000 enfermos.



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