Una vacilada me parece el nuevo programa de la Agencia de Inmigración y Aduanas, con el que pretenden que los indocumentados con órdenes de deportación se presenten ante las oficinas de esa depedencia para ser deportados de manera voluntaria.
El objetivo, de acuerdo a ICE, es evitar los traumas que las redadas o los operativos en la madrugada generan entre los indocumentados. No me hagan reir!! Dice el comunicado que este programa es la respuesta a las críticas que les han hecho las organizaciones de derechos humanos por las redadas en las que han resultado afectados incluso menores de edad ciudadanos americanos.
De acuerdo a ICE hay en todo el país unos 570,000 inmigrantes indocumentados con órdenes finales de deportación, y para no andar persiguiéndolas en las ciudades, esperan que ellos se entreguen voluntariamente.
El programa se ha puesto en marcha de manera experimental en varias ciudades, entre ellas San Diego, Santa Ana, Chicago, y Charlotte.
Me parece que para lanzar un programa de esta naturaleza las autoridades, o son muy ingenuas o son muy igorantes.
Nadie que conozca a fondo el fenómeno migratorio, y que sepa todas las aventuras y penurias que pasan los inmigrantes antes de asentarse en suelo americano, podría esperar que se entreguen voluntariamente.
Los 570,000 inmigrantes con órdenes de deportación saben que si se entregan, se les aplicarán las leyes migratorias que les prohibe reingresar legalmente a este país en por
No puedo imaginarme, por ejemplo, a María López, de Oaxaca, que un día arriesgó todo. Dejó su casa, su familia, su pueblo, su idioma, y cargó a sus cinco chiquillos y en una jornada de cinco días a través del desierto, en la que pudo perder la via ella o alguno de sus hijos, se entregue para cumplir unas leyes que ni siquiera comprende.
Tampoc me imagino a Efraín Gutiérrez, del Distrito Federal, regresandose a una tierra en la que no ha estado desde 1985, cuando salió junto a su familia y a sus hijos en busca de una oportunidad para vivir un poco mejor junto a su esposa y sus tres hijos. "Tengo más de 20 años que no voy a México y no tengo papeles porque cuando estuvo la amnistUa no tuve dinero para arreglar", me cuenta mientras limpia una mesa en el restaurante en el que trabaja en el este de Los Angeles.
Por eso, me parece que el programa de ICE, aunque les paguen el boleto hasta su lugar de origen a los que decidan regresarse, no va a funcionar. Bueno, a lo mejor habrá por ahí algunos abusados que digan, aquí mero agarro mi boleto gratis a México y me regreso en cuanto se terminen las vacaciones de verano.
Por lo promnto yo creo que las autoridades tendrán que esperar sentadas, porque no creo que haya mucha gente aprovechando la magnífica oportunidad que les están ofreciendo de regresar voluntariamente.
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Alejandro.maciel@impactousa.com



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