Después de una larga batalla para obtener la nominación de su partido a la presidencia de Estados Unidos, el senador por Illinois, Barack Obama, se encuentra hoy ante numerosos problemas que han ido apareciendo en las últimas semanas y que poco a poco han ido haciendo mella en sus niveles de popularidad.

Por un lado está la necesidad de unificar al partido, y principalmente obtener el apoyo de los simpatizantes de Hillary Clinton que se sintieron decepcionados porque el candidato no la eligió como compañera de fórmula.

Por otra parte está el intenso ataque de que ha sido objeto por parte del Partido Republicano, que ha logrado influir en la opinión pública al poner en duda el patriotismo y la experiencia de Barack Obama para dirigir el país.

Ha sido tan exitosa la campaña de publicidad que la sólida ventaja que tenía el demócrata en todas las encuestas previas, se ha ido esfumando.

Sin embargo, Barack Obama tiene a su favor el pésimo desempeño del presidente George Bush, al que todo parece indicar, que los temas principales se le han ido ya de la mano.

Por eso, el objetivo de la Convención Demócrata en Denver es buscar la unidad y sobre todo, afinar una nueva estrategia de propaganda, que haga les permita recuperar la Casa Blanca.



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