Hace unos meses tuve que reconocer que la tecnología de este país no tiene paralelo en la historia de la humanidad. Las fotografías del robot enviado por la NASA para explorar la superficie de Marte, eran espectaculares y parecía imposible que como país tuviéramos la capacidad para empezar a desentrañar los misterios del universo.
Por eso, cuando pienso que Estados Unidos es capaz de lograr las mayores proezas tecnológicas de la humanidad, no puedo menos que sorprenderme, o mostrarme incrédulo de que el ejército más poderoso del mundo no haya logrado, en cinco años, capturar a Osama bin Laden, dirigente de Al Quaida, el hombre responsable de los atentados del 9/11.
La invasión de Irak, con sus cientos de miles de civiles muertos, mutilados y heridos tuvo como objetivo inicial, capturar y destruir a los militantes de Al Quaida, que por cierto, ningún informe de inteligencia ubicaban en ese país, sino en Afganistan.
Pero tampoco lo han localizado en ese país. Es como si se hubiera convertido en piedra y se hubiera desaparecido.
De nada ha servido la tecnología de satélites, ni aviones de reconocimiento que logran detectar movimientos desde las alturas. No han servido tampoco los servicios de inteligencia ni los soldados que han bombardeado con insistencia toda la superficie de ese país.
Para colmo, o para verguenza de nuestro país, cada cierto tiempo, el sujeto más buscado del mundo, lanza mensajes en video en contra de Estados Unidos y
El legado del presidente George W. Bush, es desastroso. Después de casi 8 años de gobierno, Estados Unidos no es un país más seguro y la sociedad no vive mejor ahora que hace años.
Pero no hay que perder la capacidad de asombro. Todo hace indicar que John McCain, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos y compañero de partido del presidente Bush, utilizará la misma estrategia para conseguir los votos: miedo, miedo al terrorismo, miedo a ataques externos, miedo a lo desconocido.
Ningún presidente norteamericano en los últimos 50 años había tenido niveles de aprobación tan bajos como los del presidente George W. Bush. Pero cualquier cosa puede pasar en los siguientes meses: No dude usted, que de la noche a la mañana resulte con que agarraron a Osama bil laden y lo presenten como la prueba de que la política militar y militarista ha funcionado.
También puede ocurrir que el FBI de a conocer el desmantelamiento de una gigantesca red de terroristas con conexiones en Europa, Asia y Africa, que supuestamente buscaba detonar bombas en medio mundo, incluido Estados Unidos.
No hay que olvidar que dentro de esta estrategia de crear miedo, cualquier incidente terrorista, beneficiaría grandemente a los republicanos que según ellos, son los paladines de la seguridad, a pesar de que en cinco años, no han logrado atrapar al hombre más buscado del mundo.



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