En estas fiestas patrias, con las que se conmemora la Independencia de México, no hay mejor ocasión para felicitar a todos los integrantes de la comunidad mexicana residente en el área de Los Angeles, quienes con su esfuerzo y contribuciones han ayudado a hacer de esta región una de las más prósperas de Estados Unidos.
Independientemente de los motivos que lo hayan llevado a salir de su patria, es indispensable reconocer que México se encuentra en una encrucijada que pone en peligro su propia existencia como nación libre y soberana.
La presencia de bandas de criminales cada vez más sofisticadas, dedicadas a delitos que van desde el narcotráfico y el secuestro, hasta la trata de blancas y el robo de autos, ha convertido el territorio de ese país, en un campo de batalla donde culpables e inocentes están pagando con sus vidas.
Estas bandas, la mayoría armadas hasta los dientes, se han desafiado abiertamente al gobierno mexicano y a sus instituciones y hoy se enfrentan, abiertamente y a balazos contra las fuerzas del orden, donde quiera que se encuentren.
El crecimiento de estas bandas, sin embargo, no fue de la noche a la mañana. Es el resultado de muchos años de complicidades, de complacencias, de cerrar los ojos y mirar para otro lado.
La amenaza al Estado mexicano, es enorme, porque estos grupos de delincuentes crecen debido a que saben perfectamente que existe una creciente debilidad en el gobierno.
México y los mexicanos, de aquél



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