No sé quien lo hizo, pero el montaje hacía dudar de que fuera montaje: la guapa candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos aparecía semidesnuda mostrando unos acariciables senos, a un lado del ruco McCain.
Es muy guapa, y, además, sexy. No por nada concursó para Señorita Alaska, hace unos años.
Y aún, con toda la ropa puesta, es atractiva. Da un cierto "look" a Sofía Loren o a Eva Mendes.
Pero ¿eso le agrega algo o le quita méritos para ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos?
No.
No es un pecado ser guapa, así como no es un pecado que Obama sea bueno para tejer argumentos y convencer.
Pero, como en el discurso político, suelen estar juntos imagen con sustancia, es necesario diluscidar un poco el guión que han seguido los partidos republicano y demócrata en las actuales elecciones.
Ambos partidos eligieron a sus candidatos a la vicepresidencia a partir de las encuestas, y de un balance de las críticas que se generaron en las primeras escaramuzas verbales.
A Obama le criticaban su falta de experiencia, y, tuvo que elegir a un tipo que destilara experiencia, Joseph Biden.
A McCain, se le vió como un dinosaurio de la vieja guardia conservadora republicana, y se sacó de la manga una chavalona como Sarah Palín.
¿Se dan cuenta?
Fue una estrategia de imagen.
Es cierto que Hillary Clinton también ha tenido un poco de experiencia, pero, no tanta como la de Biden. Además, es probable que siga siendo una carta presidenciable para los próximos años.
Lo que desconcerta es la elección de Palín.
Hay que recordar que en caso de que algo le pase al presidente, ella sería la presidenta de uno de los países más complejos y poderosos del planeta.
Y aquí, si, toda su belleza no le alcanzaría para entender la compleja red de responsabilidades que tendría que asumir.
Pero como aún hay muchos norteamericanos que responden tan hormonalmente hacia la política, solo queda cruzar los dedos, para evitar que se vuelva a cometer otro error, como el que se cometió al elegir a Bush.



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