La caída generalizada de las bolsas de valores de todo el mundo, el lunes pasado, cuando se pensaba que el paquete de rescate bancario iba a ser aprobado por el congreso de Estados Unidos, evidenció varias cosas, entre ellas, que la interdependencia entre las economías es tan estrecha, que cualquier movimiento económico va a tener repercusión en el resto del mundo.
La segunda cosa que quedó en evidencia es que los norteamericanos hemos vivido en la fantasía del crédito y que tenemos muchos años gastando lo que no tenemos y que iba a llegar el momento en que nos pasarían la factura.
En las nuevas circunstancias, todos, anglos y negros, asiáticos y latinos, tendremos que aprender un nuevo estilo de vida, en el que el despilfarro no tenga lugar.
La crisis económica actual, que muchos consideran como tan grave como la Gran Depresión de 1929, es una buena oportunidad para corregir malos hábitos y vivir con lo que se tiene.
Mientras pasa la tormenta, los expertos recomiendan tener calma, no apresurarse a tomar medidas precipitadas y esperar.



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