Ya desde antes que viniera esta crísis financiera, los inmigrantes habían enfrentado otras.

Una de las causas de la inmigración es precisamente que las familias inmigrantes estaban en crísis, y la única forma que encontraron de resolverla fue seguir la ruta del dinero.

Capital y trabajo es un matrimonio por conveniencia, uno no puede existir sin el otro, el capital no se puede reproducir sin el trabajo. De ahí que aunque las fronteras los traten de dividir, al final siempre buscan encontrarse: ya sea que los capitales se van a los países con excedentes de mano de obra barata, o que los trabajadores emigran a los países que concentran capitales de todo el mundo.

La mayor libertad que tienen los capitales para cruzar fronteras, los ha hecho que se concentren en ciertas regiones, digamos, como los Estados Unidos. Ahí se invierten en todo tipo de "negocios", con la promesa de obtener mayores ganancias en el juego de la especulación, de la venta de préstamos.

¿Pero qué pasa cuando este juego de la especulación se pone en peligro, como ocurre en la actual crísis financiera?

Es evidente que los primeros que se ven afectados son aquellos trabajadores que estaban más "enviciados" en este juego, quienes dependían en mayor medida de los préstamos para sostener su estilo de vida.

En este grupo se incluye mucha de la llamada clase media, que hasta hace unos meses daba por hecho tener una casa, cambiar frecuentemente de autos, irse de vacaciones anuales y vivir al día con la nueva tecnología doméstica.

Esta clase media es la que en este momento está en un estado de desasosiego por saber qué gastos recortar, y cuánto tiempo lo va a hacer.

Otros grupos, como los trabajadores inmigrantes están abordando la crísis de manera diferente. Muchos de ellos enfrentan de manera menos traumática ciertos recortes a sus gastos, pero, desafortunádamente, uno de ellos es el envío de remesas a sus lugares de origen.

"México recibió durante agosto pasado remesas por 1,937 millones de dólares, lo que implicó una baja anual del 12.2%, debido en parte a la prolongada desaceleración económica en Estados Unidos", destaca una nota de EFE.

Esto tiene una doble consecuencia: 1) Pondrá al gobierno de México a prueba, para ver si como dice Calderón "la economía mexicana está blindada", y 2) Replanteará los intereses y la condición de los inmigrantes en los Estados Unidos.

Aunque se tiende a pensar que los trabajadores inmigrantes conforman un grupo homogeneo, en realidad hay una gran estratificación basada en la diversidad de empleos que realizan.

Quienes sufrirán más por la actual situación económica son quienes están ligados a los trabajos que el "mainstream" norteamericano va a castigar: producción y venta de autos y aparatos electrónicos, de ropa y otros artículos y servicios de segunda necesidad.

Pero quienes están más vinculados a la producción de bienes y servicios de primera necesidad, es muy probable que estén en mejores condiciones para sortear esta crísis (trabajos agrícolas, de limpieza, de hospitalidad al turismo externo...)

Además, hay que destacar que quienes se han visto tradicionalmente excluídos del crédito bancario, por lo menos hoy, no tienen mucho que lamentar.