De verdad que estoy ansioso de saber y experimentar el cambio que nos ha ofrecido Barack Obama. Como pocas veces seguí esta campaña electoral en cada uno de sus detalles.

Al principio, como muchos no creí que Barack Obama fuera a pasar de la primera etapa. Pensé como muchos, que este país no estaba preparado para tener un presidente negro.

Especulé y me uní a las teorías conspirativas, que aseguraban que si Barack Obama, ganaba, seguramente lo iban a matar, como le ocurrió a Kennedy o a Martin Luther King.

Después, frente a una candidata como Hillary Clinton, pensé que el país estaría más dispuesto a votar por una mujer que por un negro. ¿Era racismo mío? Tal vez si. A lo mejor era escepticismo.

Pero al quedarse con la candidatura demócrata, ya en plena campaña me puse a escuchar, sin prejuicios, sus mensajes y no puedo negar que me atrapó en la coherencia de sus planteamientos.

En estas semanas he tenido la oportunidad de mirar detalladamente cientos de fotografías de Barack, de su esposa Michelle, de sus hijas, y cada vez me convenzo más de que los norteamericanos hicieron una elección acertada al darle la oportunidad a esta pareja de abogados para gobernar este país.

Todavía falta ver si Barack Obama va a poder convertir en realidad sus promesas de campaña. Una cosa es el candidato y otra el presidente.

Al ganar el voto popular, el presidente electo, realmente empieza a saber lo que son los compromisos y el tamaño de las


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responsabilidades.

Afortunadamente Barack Obama cuenta con el hecho de que la población norteamericana está harta del gobierno del presidente George W. Bush, de la forma de hacer política en Washington y de las mentiras que les echaron para lanzarse a la guerra.

La jornada electoral del pasado 4 de noviembre demostró que Barack Obama y su equipo tuvo la habilidad suficiente para entender que en el paradigma electoral tradicional, no tenían ninguna oportunidad de ganar, por lo que creo una serie de alianzas con los jóvenes, con los afroamericanos y con los latinos. Esta alianza fue la que lo llevó al poder.

El presidente electo cuenta con un formidable capital político de más de 70 por ciento de apoyo de parte de los norteamericanos. Esto le dará posibilidad de maniobrar los primeros meses, sin mucha presión.

Pero ojo, la población está muy lastimada y no tendrá mucha paciencia. Ojala que no nos pase como con Vicente Fox, que fueron tan elevadas las expectativas, que quedó mucho a deber.

Barack Obama tiene prioridades urgentes, como estabilizar la economía y tratar de frenar el creciente índice de desempleo que sigue abatiendose sobre amplias regiones del país. También están las millones de familias que están perdiendo sus casas y que se sienten traicionados por el gobierno, que decidió salvar a los bancos y no a los ciudadanos comunes y corrientes.

Hay que darle tiempo a Barack Obama. Ojalá que no nos quede a deber.