Faltan apenas dos semanas más para que termine este año que sin duda ha sido uno de los más difíciles de los últimos tiempos.

En estos doce meses, cientos de miles de familias han perdido sus casas, y parte del patrimonio que habían construido con todo su esfuerzo. También en este período millones de trabajadores han perdido sus empleos.

También hemos visto aumentar los precios de los alimentos y de los combustibles hasta niveles que no habíamos visto antes. Pero también fue un ano de esperanza. Los norteamericanos salieron a las calles para participar del cambio que les ofreció el entonces candidato Barack Obama.

En este 2008 fuimos testigo de unas elecciones históricas en las que el primer afroamericano fue electo como presidente de la nación más poderosa del mundo.

Barack Obama tomará el poder en las primeras semanas de enero y aunque todos sabemos que no tiene una varita mágica para resolver los problemas, las esperanzas están puestas en él y en su habilidad para dar un golpe de timón que ayude a rectificar el rumbo de la economía. El 2009 puede ser un año de esperanzas.



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