Los letreros en los autobuses, los anuncios espectaculares, algunos fragmentos de los programas de la televisión... Todos estos espacios, con o sin epidemia de influenza, deberían estar recordándonos: ser higiénicos, comer bien, evitar la violencia en la vía pública. Así como la publicidad y propaganda es tan eficaz para hacernos consumir cosas, quienes se benefician del uso de los espacios publicitarios deberían aportar su cuota de mensajes para hacer mejores habitantes de la ciudad. Ahora que se empieza hablar de una posible pandemia de la gripe porcina, todo mundo quiere ser educador para la salud. Pero ¿no sería mejor que de manera permanente se promoviera toser con el pañuelo, quedarse en casa si se está enfermo, lavarse las manos?... Si esto ocurriera de manera constante, quizá los productores de medicamentos para los catarros de temporada no tendrían tantas ganancias... Pero todos saldríamos ganando.

Ahora, solo hay que desear que pronto baje el número de infectados, y aprendamos una nueva lección de prevención.