HAITI. La niña ve a las cámaras. Su pierna está atrapada entre los escombros del terremoto, y sin maquinaria ni equipo especializado, con una simple sierra se la cortan. La imagen sacude las buenas conciencias de los televidentes. Días después, la televisión vuelve a referise a la niña haitiana de 11 años. El reportero le dice a la conductora del programa que, desafortunadamente murió antes de que la atendieran en un hospital, y que sus úlyimas palabras fueron 'mamá, no me dejes morir'. La guapa conductora del programa se le quiebra la voz como en un terremoto emocional.

LOS PRESIDENTES. Uno es republicano, los otros dos, demócratas. De los demócratas, uno es blanco y el otro, negro. El republicano fue duramente acusado de haber hecho una guerra donde se gastaron miles de millones de dólares, sin justificación aparente, y hasta sufrió la verguenza de que un periodista le tirara un zapatazo. De los demócratas, el blanco tuvo un gran escándalo de infidelidad, porque una asistente le practicó el sexo oral en su oficina. Mientras que el jóven presidente afroamericano, solo se le puede acusar de ser tan popular como una estrella de rock, y haberle hecho unos cuantos préstamos a los banqueros para que el país no se sumiera en una crisis económica mayor. Los tres, como tratando de hacer una lado su pasado muy pasado, y su pasado un poco presente, se comprometen a ayudar a que todos ayuden a un país que ya ha enterrado a 70,000 muertos víctimas de un terremoto.

LOS IDOLOS AMERICANOS. Hay que salir en la televisión a como dé lugar. Salir en cámaras es existir de verdad, dejar de ser un adolescente con barros y espinillas, de quien nadie se ocupa, a ser un "concursante" del programa más visto de la televisión norteamericana. Los concursantes llenan estadios y esperan largas horas para encontrarse con el jurado de dos mujeres y dos hombres, que, como parte del show, tienen la libertad de reírse de ellos, regañarlos como chiquillos malcriados, felicitarlos como estudiantes de primaria, y hasta de darle una sugerencia musical. Pero un día, una de las jueces hace un acting-out y se enoja con un tipo que se atreve a criticar el programa por las largas horas que les hacen esperar. El enojo se hace mas emocional, y el concursante no sabe qué está pasando ahí, y por qué la juez incluso se salió del salón del hotel.

LOS PREMIOS. Los actores de cine y directores de películas saben que eso es una pachanga. También saben que es una grosería juntarse para celebrar un premio, tomarse unos tragos y decir unos chascarrillos, mientras que en el país donde hubo un terremoto, se queman y se entierran niños y mujeres embarazadas. A alguien se le ocurre que la solución es ponerse un listón en la solapa y pasar el sombrero para que de lo mucho que ganan, den algo a esos habitantes en desgracia que acaso nunca puedan entender sus películas.