Voluntarios llenan recipientes con arena contaminada en mayo del 2015, durante las labores de limpieza de una playa, después de que un oleoducto submarino
Voluntarios llenan recipientes con arena contaminada en mayo del 2015, durante las labores de limpieza de una playa, después de que un oleoducto submarino se rompiera, vertiendo un estimado de 21.000 galones de petróleo en el Océano Pacífico, cerca de Refugio State Beach, a 30 kilómetros al norte de Santa Barbara, California (EE.UU.). La contaminación ambiental suele ser uno de los temas de consciencia para los liberales, aunque por sí solo, no suele difinir una elección al voto. (EFE/MICHAEL NELSON)

Es estas pasadas elecciones, fue bastante aparente como casi la mitad de la población votaba a favor de un candidato demagogo y supuestamente conservador. Mientras que la otra mitad hizo lo mismo por la democrata considerada liberal.

Trump, el primero, representó para muchos al retador del sistema establecido. La segunda, Hillary, meramente la continuidad.

No niego que el sistema necesita cambiar. Aunque tampoco puedo convencerme a mí mismo que ese cambio, positivo y necesario, vendrá por medio de un magnate narcisista, mitómano, fraudulento y cínicamente xenófobo y misógino.

Sin embargo, se explica su elección a la presidencia ya que, en efecto, existe una polarización ideológica y social en este país, fraguada por el mismo sistema de extremos en el que vivimos. Por un lado, tenemos a los liberales, gente que apoya la igualdad de género, el aborto, los derechos de inmigrantes y de la mujer, el matrimonio gay, etc.

Por otro lado, tenemos a aquella gente que profesa ideas conservadoras; oponiéndose a varios de los temas que los primeros buscan impulsar. Sobre todo a aquellos que se contraponen a sus ideas religiosas.

Este modelo del blanco y negro, niega totalmente la existencia de individuos que pueden caer enmedio de ese espectro. En otras palabras, pueden tener ideas conservadoras al mismo tiempo que liberales, lo que representa a una persona promedio. Y es que a pesar del resultado de las pasadas elecciones, me atrevo a pensar que la mayoría de personas somos así.

A pesar de ello, todos estamos jugando un juego en el que no nos sentimos incluidos; esto a pesar de que sus reglas, supuestamente, rigen la existencia de un gobierno representativo. Si esto es así, ¿porque es que la mayoría de las personas no nos sentimos representadas?

Y este no es un "hecho alternativo" como los que acostumbra usar el actual presidente. Es algo que sacó a relucir una encuesta hecha por el periódico el Guardián. En ella se mostraba cómo una mayoría aplastante no se sentía representada en este país.

Y no es nada raro. Si votas como republicano, idealmente estás haciéndolo a través de tu consciencia religiosa -como la gran mayoría de conservadores- y en contra de tu bienestar económico, ya que ese partido cree que bajar las regulaciones en el comercio, el trabajo y la protección ambiental es mejor para la economía. Posiblemente podría serlo -a hasta cierto punto-, aunque en detrimento general del individuo promedio.

Y es que los reglamentos en el mercado, se hacen para prevenir excesos de parte de las empresas. Y luce como que el reducir beneficios a trabajadores; contaminar groseramente el aire y el agua; crear muchos trabajos con sueldos bajos; son cosas que bien pueden ocurrir en este cuatrienio.

Por otra parte, si votas demócrata, lo haces supuestamente para proteger tu economía como trabajador. Digo supuestamente porque al final del día, este partido no es tan diferente del republicano cuando se trata de favorecer a empresas, ya sea directamente o bajo el agua. Y si profesas una religión, o simplemente estás en contra de cosas como el aborto, entonces desgraciadamente terminas en la encrucijada de ponerte el molde demócrata o el republicano.

Y es que no hay más partidos viables. Solo estas dos potencias que mueven y, hasta cierto punto, manipulan a la gente a votar -cada cual a su favor.

Al final de cuentas, terminas votando por tu consciencia o por tu bolsillo. Y el tema de la consciencia se presta bastante a manipulaciones como ya hemos visto con Trump.

Otorga por un lado, su oposición al aborto y al matrimonio gay. Aunque por otro, su gabinete de multimillonarios, sin duda están preparándose para servirse con cuchara grande. Y es que es un error creer que por que tienen dinero, no deseen tener más.

¿Acaso han escuchado la palabra ambición? La gran mayoría de ellos, a mi punto de vista, ha llegado a tener lo que tiene gracias a ella. El problema comienza cuando esa ambición no tiene límites.

Y es que, seamos sinceros. Ahora ya no necesitaran comprar políticos en el poder para seguir ganando dinero a manos llenas. ¡Ahora ellos tienen el poder! Ellos, que son parte del 1%. Ellos, que gracias este sistema político, han logrado amasar grandes fortunas.

No se engañe creyendo que un gobierno así cuidará más que sus propios intereses.

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