Alexjandra García en lágrimas siendo consolada por Lauren Ahkiam en el Edward Royal Federal de Los Ángeles el 5 de septiembre de 2017 en un rally por DACA.
Alexjandra García en lágrimas siendo consolada por Lauren Ahkiam en el Edward Royal Federal de Los Ángeles el 5 de septiembre de 2017 en un rally por DACA. El Presidente Trump puso fin al programa de Acción Diferida por Llegadas de la Niñez (DACA). (Walt Mancini / Pasadena Star-News / SCNG)

Sucedió lo que temíamos. La acción diferida (DACA en inglés), el programa que ayudara a alrededor de 800,000 jóvenes que llegaran a este país sin documentos siendo aún unos niños, será invalidada dentro de seis meses.

El gobierno de Trump espera que el congreso sea capaz de crear una medida legal que ayude a todos esos jóvenes que dentro de los próximos meses, perderán licencias, permisos de trabajo y sus residencias temporales, todas obtenidas gracias al programa.

Durante el gobierno de Obama, critiqué lo poco que se pudo ofrecer a estos muchachos por medio de una medida ejecutiva, tildada por muchos como ilegal.

Si bien los presidentes pueden realizar estas acciones (Trump mismo ha abusado de dichas medida ejecutivas), el alivio temporal que Obama otorgó por medio de DACA, era una casa de cartas en espera del soplido del bando republicano, lo cual finalmente sucedió.

Entre marzo del 2018 y febrero del 2020, aquellos que recibieron alivio de DACA, volverán a ser indocumentados (según el tiempo en el que se inscribieron). Jóvenes que en su mayoría trabajan y estudian, y cuyo aporte ha sido monitoreado de cerca por el gobierno, ahora tienen que lidiar con una probable orden de deportación en su contra.

El congreso, por su parte, bien puede sumirse en un limbo legal cuando se trata de ayudarles. Y es que, seamos realistas. Las dos cámaras se componen de mayoría republicana, y esta bancada, está mayormente en contra de la inmigración indocumentada.

Desde aquella marcha multitudinaria del 2005 hasta la fecha, gente común y organizaciones no lucrativas, han luchado por una amnistía migratoria que, a pesar de tantos intentos; nunca llegó a cuajar.

Y es que la intensión no existe dentro del Congreso y el Senado a nivel nacional. Los recursos políticos tampoco. El único camino que veo posible, es el de la lucha local.

Así como varios estados se pronunciaron como estados santuario, estos podrían proveer de medios legales a esos jóvenes para poder permanecer en el país y poder seguir trabajando. Y es que eso es, a fin de cuentas, lo que estos muchachos buscan. Salir adelante con sus propios recursos. Conseguir el sueño de una subsistencia digna y más oportunidades que tantos inmigrantes tuvieron al llegar a este país por distintos medios; no todos legales.

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