La carrera por la nominación demócrata está llegando a su fin. A pesar del arrollador triunfo de Hillary Clinton en West Virginia, las posibilidades de que ésta alcance la candidatura se ven muy remotas, debido a la arrolladora fuerza que ha alcanzado la obamanía en todo el país.

Los jóvenes se han volcado en favor de Barack Obama y éste se ha convertido en una esperanza de que las cosas cambien en Washington, luego de ocho años de una administración caracterizada por la falta de popularidad y por una profunda crisis económica.

Barack Obama representa un aire fresco en la forma y en el fondo de hacer política.

El primer aspirante negro a la Presidencia de Estados Unidos tiene formidables retos frente si, no sólo porque tendrá que enfrentar una campaña sucia en la que los sectores más conservadores del partido Republicano, le van a tratar de inventar nexos con musulmanes y radicales de todo tipo, sino también porque no existe todavía en el país, un ambiente de tolerancia e igualdad racial.



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