El triunfo de Barack Obama sobre Hillary Clinton motivó airadas reacciones en el pequeño espectro político que frecuento.
Mientras veíamos el discurso de Barack Obama la misma noche en que se proclamó candidato del Partido Demócrata, algunas amigas, mostraron su descontento por lo que consideraban una muestra más de la discriminación que existe en contra de ellas en este y en otros países.
En el otro extremo estaba algunos amigos hombres que aseguraban que Hillary perdió por sus propios errores y que en este caso, no podía probarse que hubiera habido discriminación en su contra.
Mientras escuchaba los alegatos de uno y otro lado, pensaba que era increíble que en este país, el más poderoso del mundo, y en estos años ya adentrados en el siglo XXI, el tema de la discriminación por género o por raza, fuera un aspecto importante a la hora de elegir al candidato a la Presidencia.
Pero aunque me pareciera increíble, el tema genera acaloradas discusiones, y es que para muchas mujeres, que sienten que han sido subyugadas como género, no es posible pensar que un político inexperto, pudiera derrotar a una de las abogadas más exitosas de este país.
Después de escuchar a todo el mundo la pregunta que me asalta es: ¿Quien es más discriminado, los negros o las mujeres?
Los argumentos para darle la razón a unos y a otros son abundantes. Millones de mujeres ganan menos que sus contrapartes hombres. Los hombres negros tienen muchas más posibilidades
Las disparidades son múltiples y lo único que puede uno concluir es que no importa quien sea más discriminado, si las mujeres, los negros o los hispanos.
A la hora de la hora, no debería haber cabida para este tipo de discusión en un país que se considera a si mismo como el campeón de los derechos humanos y que a lo largo de los años ha tomado una serie de medidas para evitar la discriminación.
En lo personal creo que la derrota de Hillary Clinton no tuvo nada que ver con la discriminación y si con el hecho de que ella utilizó al máximo el tema de su experiencia para tratar de convencer al electorado. Sin embargo, ese mismo argumento, según creo, fue el que le provocó la derrota, ya que entre el electorado común y corriente, ella, Hillary, forma parte del sistema político que domina Washington.
Desde mi punto de vista, Barack Obama ha logrado captar la atención y el interés de millones de norteamericanos jóvenes que buscan un cambio y él logró capitalizar esos deseos.
Creo, a la hora de la hora, que la discriminación no es el factor dominante en esta contienda, sino la brecha generacional entre unos y otros, el aire fresco o el aire viciado que representa uno y otro. Veamos si ese aire fresco logra llegar hasta las elecciones de noviembre.



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