Las imágenes son frecuentemente borrosa, como si estuvieran hechas de gelatina, pero no las de sales de plata de la fotografía en Blanco y Negro. Se ven como imágenes en gelatinas de esas que sirven en las Primeras Comuniones.

Otras veces se trata de videos mamones, con cosas frívolas que es posible que diviertan a muchos, pero que a final de cuentas no dejan mucho para que funcione mejor el cerebro.

Pero lo que no se puede dejar de reconocer es que el YouTube es una herramienta que puede servir como autoaprendizaje.

Esta semana estaba viendo unos cuantos videos de esa música que pocas veces o casi nunca toman en cuenta los medios comerciales de difusión.

En ellos encontré ese manantial de creación que es la música, que no depende de la cantidad de aparatos electrónicos que se tengan.

Hermeto Pascoal es un viejo barbón y canoso, que puede tocar desde música clásica o jazz, hasta esas melodías que parecen salir de los sonidos de la naturaleza.

En YouTube encontré, gracias a la sugerencia de DJ Marlon, un video llamado "Musica da Lagoa", en la que el músico se sumerge en un río y empieza a producir música con una flauta y botellas.

En un momento, este músico brasileño se sumerge en el agua con la flauta y es capaz de sacarle melodías cuando la flauta está llena de agua.

Cómo me gustaría que hubiera muchos Hermetos para que fueran a las escuelas a enseñarles a los estudiantes a enamorarse de la producción de la música en su estado natural, antes de que se enajenen con la electrónica.

Otros músicos que me encontré el el YouTube fueron Amparo Ochoa, Gabino Palomares, Jorge Cafrune, Daniel Vigglieti... Algunos de ellos ya han muerto, y con esto, es probable que los únicos videos disponibles son los que circulan en el YouTube.

Es una lástima que esos videos gelatinosos sean los únicos disponibles; pero también es una fortuna que las nuevas tecnologías del Siglo XXI por lo menos den una pequeña muestra.

Lo más bonito es que probablemente fue la iniciativa personal de un cibernauta anónimo, lo que les dió vida. Sin embargo, gracias al conteo del YouTube podemos saber cuántos cibernautas anónimos comparten esos gustos. En el caso del video acuático de Hermeto, son alrededor de unos 186,159.

Esto es una señal de optimismo que nos permite ver que así como a veces el YouTube puede ser una pérdida de tiempo, también puede servir para educarnos y saber más del mundo.