Es otra forma de decir "no sea hipócrita". "Put your money where your mouth is" es una frase del estilo de vida norteamericano que me gusta. No sea lloricón: si cree que las artes son necesarias, gaste en ellas, no trate de aprovecharse de los artistas, retribúyales su talento.

Y si cree que la lectura es algo necesario en la educación de sus hijos, pues ¡apoye a los periódicos! y a los productores de textos en sus diferentes formas.

Acabo de leer una nota que dice: "Los ingresos publicitarios de la prensa mundial aumentarán un 17% en los últimos cinco años, un ritmo superior al constatado en el último quinquenio, según la Asociación Mundial de Periódicos (WAN)".

También se dice "que las ventas globales de periódicos de pago se incrementaron casi un 10% durante los últimos cinco años, y en que el sector representa un negocio de 190,000 millones de dólares".

La WAN insiste "que la prensa es el soporte publicitario más importante en el mundo, con una cuota del 42%, y los ingresos por publicidad superan la suma de los obtenidos por la radio, los carteles y paneles en exteriores, el cine e internet".

Se agrega en la nota de EFE que "la prensa tiene impacto en 1,600 millones de personas que leen cada día periódicos".

Me gustaría creer que estas cifras reflejan lo que ocurre en todos los países del primero, segundo y tercer mundo -incluso del Más Allá.

Pero me doy cuenta que no es así. En algunos países y ciudades, la lectura suele ser un lujo, o una cosa accesoria. También, hay celebridades, políticos, empresarios, figuras públicas ¡y ciudadanos comúnes! que creen que los periodistas y los que trabajan en los periódicos comen aire, y no los apoyan. Luego se asustan cuando ven los índices de rendimiento escolar, debido a la poca capacidad de lectura de la población.

"Put your money where your mouth is", debería ser la primera frase que deberían enseñar en las escuelas de Inglés como Segundo Idioma (ESL) en California. Porque ¡Ah como nos gusta quejarnos!... pero cuando se trata de gastar dinero, nos olvidamos de nuestras prioridades.

Nos quejamos de que a la sociedad a la que llegamos, la gente no se comunica y es menos culta, pero no nos atrevemos a agarrar el periódico e irnos a tomar un cafecito donde haya gente.

Nos quejamos de que a nuestros chamacos no les gusta leer y van mal en la escuela, pero no nos suscribimos a periódicos o compramos revistas y libros para que ellos nos vean leer en casa.

Nos quejamos que "no hay a donde ir" ni "qué ver" fuera de la casa, pero las librerías (que ahora "no cobran por ver") y museos como el Getty que son gratis los sentimos aburridos.

Nos quejamos que nuestros chamacos no tienen aspiraciones de estudiar una carrera, pero ¡tampoco nosotros tenemos aspiraciones de aprender algo más!

Y si. Claro. En muchas ocasiones se necesita hacer pequeños gastos en cosas que quisiéramos que fueran completamente gratis.

Cada vez que ese dilema se le presente, acuérdese de la frase "You put your money, where your mouth is".

PD: le confieso que a veces tengo que pagar multa a la Biblioteca Pública o, aunque no soy Picasso, me gusta comprar mantas para embarrar pintura. No me pesan esos gastos, cuando recuerdo la frasecita que le platiqué. Creo en la escritura y las artes, ¿qué le puedo decir?