Fresas de California, fuente de salud
Fresas de California, fuente de salud (EFE)

Cerca del 90 por ciento de las fresas que se consumen en Estados Unidos se producen en California, donde la inmensa mayoría de quienes la trabajan son latinos de origen mexicano que dedican su vida al cultivo de una de las frutas más nutritivas, sabrosas y "sexis" del mundo.

La fruta de la fragaria o fresera, una planta perenne que produce brotes nuevos todos los años, es una "súperfruta", como argumenta la dietista Sylvia Meléndez Klinger, porque tiene antioxidantes, que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, y mucha fibra, que limpia el organismo.

Además, una fresa contiene proporcionalmente más vitamina C que una naranja y también folato y potasio, al tiempo que son bajas en azúcar: Ocho fresas medianas (lo que se pueden entender como una taza) contiene unas 80 calorías.

"Es una fruta de poca azúcar, muy nutritiva y ayuda a tratar las enfermedades del corazón, son bajas en colesterol malo, al tiempo que los polifenoles (las semillitas) contienen la oxidación y las inflamaciones. Además ayuda a mejorar la memoria, incluso más que los arándanos, y a prevenir ciertos tipos de cánceres", explica la dietista.

En definitiva, se han detectado resultados prometedores en varios estudios para mejorar el declive cognitivo, reducir el daño que lleva al envejecimiento, mejorar las señales entre las células cerebrales, reducir el colesterol total, incluido el LDL (el "malo"), contener el requerimiento de insulina para el control de la glucosa y proteger el ADN de mutaciones dañinas.


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AGRICULTORES HISPANOS

El agricultor Jorge Chávez, segunda generación de mexicanoestadounidense, forma parte de una de las muchas familias hispanas que cultivan las fresas en Estados Unidos, el mayor productor mundial. La mayor producción se concentra en California, el estado conocido como la "huerta" del país.

De hecho, el 65 por ciento de los agricultores de las múltiples variedades de esta fruta en este estado de la costa oeste de Estados Unidos son familias de ascendencia mexicana.

Su empresa está en la costa central de California, aunque las fresas en este estado se cultivan desde San Diego hasta Santa Cruz. "Nuestro negocio lo lleva nuestra familia: Mis padres, mi hermana y mis dos hermanos. Empezamos con medio acre hace 25 años y ahora cultivamos 300 acres", explica Chávez.

Su padre llegó de Jalisco (México) en 1956 a través del Programa Bracero, el acuerdo de empleo temporal iniciado en 1942 entre Estados Unidos y México.

"Vino sólo con lo que tenía encima, su camisa, sus pantalones y su chamarra", describe el agricultor.

Después de trabajar la fresa también estuvo empleado en una lechería, mientras la madre de Chávez se empleó por la noche en una empresa de empaquetado de verduras congeladas.

Ensalada de fresas
Ensalada de fresas (EFE)

"Mis hermanos y yo empezamos con medio acre rentado cuando éramos chicos y de ahí, poco a poco, fuimos creciendo", asegura orgulloso un agricultor que decidió impulsar su propia marca, Mi Ranchito, y ahora cultiva también otros frutos del bosque en el Valle de Santa María.

Además, trabaja asociado con una gran compañía que le ayuda a distribuir sus productos para que lleguen cuanto antes al cliente final.

"Sólo en California hay más de quinientas familias de agricultores que han empezado en su mayoría de inmigrantes", asegura Chávez.

En su compañía, donde trabajan unas 350 personas, son todos hispanos, que ayudan a recoger la fresa durante prácticamente todo el año. "Acaso hay dos semanas al año en que no tenemos fresa", afirma, gracias a las suaves temperaturas de California y a su abundante sol.

Esa gran facilidad para contar con fresas durante casi todo el año permite que California las exporte de forma casi ininterrumpida y en total venda fuera de Estados Unidos cerca del 17 por ciento de su producción, que tiene un valor cercano a los 2,300 millones de dólares al año.

PIZCAR LA FRESA

California exportó 110,041,59 toneladas de fresas frescas en 2011 (un 1.4 por ciento menos que el año anterior, aunque su valor fue un 1.9 por ciento superior), y 16,148 toneladas de fresas congeladas (un 18.5 por ciento más que en 2010, un 27.6 por ciento medidas por su precio).

El principal destinatario de las fresas frescas californianas es Canadá con gran diferencia (el 86.5 por ciento del total), seguido de México (5.4 por ciento) y Japón (2.9 por ciento), aunque también llega a lugares tan remotos como Hong Kong, Taiwán, Australia y Europa.

"Me da mucho orgullo cuando viene un hispano que sale de la escuela para trabajar con nosotros, en lugar de buscar tiendas o grandes compañías. Quieren conocer el negocio y conocer sus costumbres", explica este apasionado agricultor.

La fresa necesita treinta días para estar lista, desde que nace la flor, para ser recogida y "hay que pizcarla ese mismo día". Cada dos horas los empleados cargan con cajas para llevarlas a lugares de refrigerio y de ahí a camiones para proceder a su reparto, cuanto antes mejor.

"Cada hora que tardes en pizcar la fresa en el campo es un día que pierdes en el refrigerador", según Chávez. Para comprar buenas fresas hay que buscar que las hojas de arriba estén bien verdes y que estén principalmente rojas, aunque no pasa nada porque en la parte superior estén más claras o incluso un poco verdes.

RECETAS:

Con las fresas se pueden hacer, además de los clásicos postres, licuados para tomar por la mañana, ensaladas, salsas acompañando a un pescado o incluso sopas para el almuerzo, con leche evaporada, zumo de naranja y un poquito de menta, según aconseja Meléndez.

Una rica receta consiste en hacer una ensalada con fresas cortadas en cuartos, pepino pelado troceado también en cubos, perejil, cebollas verdes picadas y rábanos finamente rebanados. Un buen aliño consistiría en bastante vinagre de arroz, un poco de eneldo y menta fresca y picada, comino molido, pimentón dulce, sal, azúcar y aceite de oliva virgen extra.

Si se prefiere, se pueden mezclar con bolitas de mozzarella, todas cortadas a la mitad y aliñadas con vinagre balsámico y aceite, un poco de albahaca, menta, sal y pimienta.

Para los amantes de las sopas una idea es cocinar a fuego medio durante diez minutos en una sartén unas cuentas fresas, una cucharada de miel, ralladura de naranja o de limón, menta, extracto de vainilla, jugo de naranja o limón y un poquito de agua. Luego, pasar la mezcla por la licuadora con un yogur natural o leche para controlar su espesor.

"Los latinos tendemos a comer una exageración: tres tazas de arroz, un montón de plátanos fritos, una montaña de carne y los mexicanos también muchísimas tortillas... Llegamos a unas 1,500 o 2,000 calorías en una sola comida, lo necesario para un día entero", resume la nutricionista.

En un par de tazas de fresas no se alcanzan ni las cien calorías y fácilmente podría ser una merienda o un buen complemento de una comida. Además, esa es la cantidad de fruta recomendada para cada día.

"El 'fast food' latino son frutas y verduras. Los hispanos somos buenísimos comiendo frutas y vegetales, lo único malo es que luego nos da por freír el plátano", bromea la dietista, que recomienda por contra ponerlo al horno o a la parrilla con muy poquito aceite para ponerlo crujiente. EFE-REPORTAJES.